Las armas y la paz

En Colombia, un gran porcentaje de ciudadanos, no todos, votaron en contra de los acuerdos de paz logrados por el Presidente Santos y la dirigencia de la guerrilla. El pueblo de ese país se encuentra en el dilema de decidir entre la paz y la lucha armada.

 

No es este un asunto fácil de resolver, pues sabemos, por nuestra propia experiencia, que darle a las organizaciones guerrilleras la opción de participar en el proceso político como alternativa para dejar las armas, no siempre trae consigo la paz.

Si se considera la paz solo  como la terminación del enfrentamiento armado, se estaría logrando una formalidad, una especie de punto de partida para la cuestión de fondo que es lograr resolver los problemas sociopolíticos y económicos  que fueron la causa de la lucha armada. En Colombia los guerrilleros habrían pretendido llegar a puestos de decisión política de estado por el solo hecho de haberse firmado los acuerdos con el gobierno, lo cual dio lugar a mucho del descontento que desembocó en el no triunfante en el referendo.

Por lo visto, los colombianos tendrán que vivir su propia experiencia de ajuste del proceso de paz, armonizando intereses y puntos de vista  de los ciudadanos y opositores políticos con posiciones institucionales de gran incidencia, como lo demostró en el referendo el expresidente Uribe.

En otras palabras, Colombia tendrá que vivir su propia experiencia de paz a partir de un proceso nada fácil de predecir, como muy bien lo hemos comprobado los guatemaltecos, que a dos décadas de haberse firmado los acuerdos, parece que aún vivismos confrontados, ahora con otros indeseables protagonistas de la violencia delincuencial representada por la corrupción, las maras y el narcotráfico.

 

Suerte colombianos en su camino hacia la paz.